Aprovecha la vitamina D, una de las grandes aliadas del cerebro

El sol del verano es tu aliado. Y lo es mucho más de lo que puedas imaginar. Pues de él obtenemos el 80% de la vitamina D que necesitamos a diario, clave para el sistema inmune, pero también para la plasticidad del cerebro.

Son numerosos los estudios que prueban esta relación. Uno de los más recientes, el llevado a cabo en Australia por la Universidad de Queesland, que asegura que un déficit de esta vitamina es fatal para las redes neuronales. Mientras una dosis adecuada, nos dicen, funciona a modo de muralla, protegiendo las células cerebrales y sus conexiones.

En resumen,

¡buenas noticias! 🙂

Primero, porque en nuestro país contamos con una gran cantidad de horas de sol al año. Y segundo, porque ir a la playa o a la montaña, o simplemente pasear por el parque, está especialmente recomendado si estás estudiando. Así que deja de una vez por todas abandonado el sentimiento de culpa y aprovecha estos días para disfrutar del sol.

Algo que, a su vez, te llenará de energía, te pondrá de buen humor y mejorará tu receptividad y tu memoria cuando te sientes delante del libro.

Hazlo, eso sí, con todas las precauciones, para evitar los males derivados de una exposición excesiva a los rayos UV/UVA. Es decir, evita tomar el sol a las horas a las que éste incide con mayor intensidad y si lo haces, utiliza una protección adecuada. Y cuídate también de los golpes de calor, con ventilación, elementos refrescantes y una buena hidratación.

Pero una vez protegido, no lo dudes…

Son días de sol, ¡Disfrútalo!

Además, recuerda que también puedes encontrar vitamina D en determinados alimentos, como los productos lácteos, los huevos, el aguacate o las setas, así como en el marisco y el pescado azul. Otro punto a favor de esta época del año, si estás en zona de costa.

Y, por si fuera poco, recuerda también que la vitamina D es una de las más influyentes a la hora de fortalecer el sistema inmune. Un dato que resulta todavía más interesante durante estos días debido a la situación excepcional por la que atravesamos.

Conclusión: no necesitamos al sol para la fotosíntesis, como las plantas, pero casi. Así que…

¡Exprímelo para sacar de él un buen chorro de vitamina D!

 

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