Estudiar en voz alta o en silencio ¿Qué es mejor?

Los científicos aseguran que estudiar en voz alta, recitar el temario ante un público imaginario o locutarlo, como si estuviésemos en un programa de radio, es notablemente más efectivo que hacerlo en silencio.

A pesar de lo cual, la costumbre y la falta de conocimiento de esta técnica, provoca que la mayoría de quienes se sientan delante de sus apuntes lo hagan todavía sin mover los labios, dejando de lado uno de los tres principales canales que tenemos para optimizar nuestro estudio, tal y como te explicábamos en este artículo.

Pero… ¿Por qué declamar es tan beneficioso?

La respuesta, según los autores del estudio, Colin McLeod y Noah Farrin, de la Universidad de Waterloo, en Canadá, es que el recuerdo de nuestra propia voz tiene dos elementos clave: el distintivo y el autorreferencial, y ambos son muy eficaces a la hora de almacenar información, pues recordamos más aquello que se diferencia del resto, y aquello que se relaciona con nosotros mismos.

El efecto producción

Definido en el 2010 y apoyado por otros estudios, implica un aumento en la capacidad de almacenamiento de la información cuándo ésta tiene origen en la producción propia. Es decir, si nos escuchamos a nosotros mismos es mucho más efectivo que si seguimos el discurso de un tercero, más cuando hemos trabajado para dotar de intención y sentido aquello que estamos leyendo.

Es por eso que desde la ciencia nos dan un consejo: ¡Grábate!

Grabarse a uno mismo recitando el temario, y hacerlo después de haberlo asimilado, aportando mayor peso en las palabras o ideas clave, marcando diferentes tonos y haciendo anotaciones propias, es especialmente útil, pues éste ejercicio no sólo genera una huella mayor y más profunda en el cerebro, sino que la reproducción de las grabaciones, mientras hacemos la comida o vamos camino del trabajo, multiplica su efectividad.

Además, los datos indican que no sólo debemos explicar en voz alta el temario sino “teatralizarlo” dentro de nuestras posibilidades, pues no cabe duda de que un tono monocorde y rutinario reduce nuestros niveles de atención, a pesar de que nos estemos escuchando a nosotros mismos. 😉

En conclusión, “conviértete en tu mejor profesor“, como ya te contábamos hace tiempo, y si todavía no has probado a subirte a una silla y narrar tus apuntes como si estuvieras ante las Naciones Unidas del mundo educativo, ¡hazlo!… Da resultado.

Por eso te lanzamos la pregunta… ¿Cómo estudias? ¿En voz alta o en silencio? Si tu respuesta es la primera ¡Felicidades! No dejes de hacerlo y mejora cada día la técnica, estarás fortaleciendo tu capacidad de memoria sin saberlo.

Y si es la segunda, ya sabes nuestro consejo: no pierdas tiempo, proyecta la voz y cuéntate tus propios apuntes.

(Por nuestra parte aquí te dejamos otras técnicas para mejorar todavía más la memoria, la atención y la concentración durante el estudio).

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