La constancia. El verdadero secreto del éxito.

Puede que a todos nos cayera mejor la cigarra, divertida, cantando al sol y con una espiga entre los dientes. Pero la hormiga tenía razón. Y esto es indudable. La constancia es una cualidad ganadora e infravalorada en la mayoría de los casos.

De hecho, aunque se habla mucho de la importancia de la motivación, ésta no sería tan relevante si no fuera porque nos hace disciplinados y nos mantiene firmes, esforzándonos día a día por nuestro objetivo. O, dicho de otra manera, constantes.

Pero… ¿Qué sucede si, de entrada, somos más cigarras que hormigas? ¿O si no hemos desarrollado por años esta cualidad?

Pues que tenemos que empezar a cultivarla. Sobre todo, si somos estudiantes a largo plazo, en proceso de oposición y sabemos que para alcanzar nuestro objetivo tenemos que esforzarnos día a día.

Y no es difícil. Solo debes tener claros estos 4 pilares, las cuatro patas sobre las que se asienta esta cualidad:

  1. Céntrate en los pequeños esfuerzos, pues ahí radica el verdadero poder. Ése que no se ve cuando estamos sumergidos en una rutina, pero que se manifiesta firme con el paso del tiempo. Es la roca erosionada por una gota de agua cayendo durante años en el mismo punto. Es la verdad detrás de aquello de que “el que la sigue, la consigue”. En definitiva, es una cualidad que pone a prueba nuestra resiliencia.
  2. Sé flexible contigo mismo. Ser constante no significa ser rígido. Y creerlo así es un error muy común. Y muy extendido entre los estudiantes. Dicho de una forma mucho más concreta, si te has propuesto repasar dos temas por día durante dos semanas y un día no puedes releer más que cuatro páginas, no te preocupes. Por muy extendido que esté el sentimiento de culpa no es un buen aliado para nadie. Y no ayuda. De hecho, la flexibilidad es lo que mantiene firme al junco a pesar del vendaval. Porque el junco sabe que la tormenta pasa, igual que tu sabes que, a veces, hasta perder el tiempo es productivo.
  3. Aprende a convivir con el fracaso. Y hazlo lo antes posible. Porque el fracaso es también una constante en todos los aspectos de la vida. De hecho, las personas más exitosas saben que su camino ha estado y está plagado de fracasos. Por eso los fallos, los malos días, las pequeñas torpezas y los grandes errores (que todos los cometemos), no pueden influirnos mucho. Tenemos que estar por encima de ellos. De hecho, es la constancia la que está por encima de ellos.
  4. Mantén en alto tu motivación. Lo decíamos al principio, si la motivación es importante es porque sin combustible no funciona la máquina. La motivación es el impulso, las ganas y la ilusión que nos lleva a esforzarnos día a día, a adaptarnos a las circunstancias y a no rendirnos ante los fracasos. Y para ello es todavía mejor si con frecuencia visualizamos nuestro objetivo y somos conscientes de que cada día que pasa lo tenemos un poco más cerca.

Y estamos de acuerdo, la constancia no es tan resultona como otros aspectos de nuestro carácter. Pero realmente es la virtud que tienen en común la mayoría de las personas que alcanzan sus metas en la vida. Por eso, si quieres cumplir tus sueños, no lo dudes, no te dejes llevar por los cantos de sirena de la cigarra y no desfallezcas… ¡sé constante! CONVIÉRTETE EN UNA HORMIGUITA

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