4 estrategias y 10 técnicas para aprender más y mejor | 4ª y última parte

Llegamos a la última entrega de esta mini serie sobre cuatro estrategias aplicables al estudio, cada una de ellas a su vez incluye diferentes técnicas. Con la que te vamos a presentar a continuación se completa la recopilación de diez técnicas, todas ellas con el doble objetivo de mejorar la comprensión y también la asimilación.

Te animamos a leer las tres entradas anteriores si todavía no lo has hecho (pincha aquí para leer la primera parte, aquí para la segunda y aquí para el tercero). Sabemos que algunas de las técnicas ya las conocerás e incluso las habrás usado y otras jamás habrías pensando que servían para estudiar. El reto es averiguar cuáles te pueden ayudar a estudiar más y mejor.

Sin más, avanzamos la información a través de esta infografía y luego iremos comentando con detalle la misma:

4ª estrategia: la Metáfora (encaja, entre otros Modelo de Kolb)

Sirve, entre otras cosas, para la:

  • Conexión de conceptos.
  • Organización y evocación de la información.
  • Mejora de los procesos de clasificación e integración.
  • Estimulación de la imaginación.

Técnica para probarlo:

  • Pensamiento metafórico

El pensamiento metafórico o analógico es un proceso que permite la conexión entre dos elementos aparentemente no relacionados entre sí saltando categorías y clasificaciones. Básicamente permite descubrir nuevas relaciones entre el contenido.

Otro valor muy útil de la metáfora es aportar el mecanismo necesario para establecer una conexión entre los nuevos conceptos y la experiencia previa ya que no aprendemos en el vacío y a nuestro cerebro le es imprescindible que lo que pretendemos incorporar tenga sentido con lo que ya conoce.

Esta técnica requiere de cierta práctica para poder ejercitarla con soltura pero como vemos los beneficios son valiosos. El proceso para seleccionar una metáfora puede simplificarse en dos pasos:

  • Definir con exactitud qué se va a aprender y cuál es el principio general implicado (que nos ha de servir para construir el hilo conductor de nuestra metáfora).
  • Generar metáforas y luego seleccionar la que mejor comunique el tema entre manos. Lo importante es ir aclarando las discrepancias, es decir, los puntos en que la metáfora no encaja con el tema.
  • Si nos alejamos demasiado, habrá que descartarla y volver a empezar buscando el principio general.

Una analogía nunca es exactamente como la cosa con la que se la está comparando por lo que siempre hay discrepancias, si bien la clave reside en que cuanto más cercana es la analogía, menor es la posibilidad de confusión.

Como decíamos antes, esta técnica es bastante compleja y al principio se dedicará mucho tiempo a contrastar y depurar metáforas, hasta que cada vez fluyan más ágilmente.

Partimos de la base de que a todos nos ayudarán prácticamente todas las técnicas, si bien no con todas nos sentiremos tan a gusto o el resultado será tan completo. El reto es explorar, ponerlas a prueba, para enriquecer nuestros recursos ante el estudio y poder optimizarlo.

El objetivo es conseguir ser más eficientes estudiando, que nuestro aprendizaje sea mayor y perdure más en el tiempo con el esfuerzo estrictamente imprescindible.

Como todo lo humano, hay matices y circunstancias personales que acaban afectando a la regla general, así que antes de marcharte comparte tu experiencia para seguir enriqueciendo la “caja de herramientas” con la que todos nos enfrentamos al reto de incorporar información y luego poder rescatarla cuando la necesitamos.

Para suscribirte al blog y recibir notificación de nuevas entradas, mira a pie de página.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *