¿Utilizas el pensamiento visual para estudiar?

Los mapas mentales son una de las grandes claves del estudio. Y lo son porque se basan en el pensamiento visual y en el hecho de que nuestra memoria funciona, sobre todo, a través de imágenes.

De esta manera, ante situaciones de estrés o alta tensión, nos será mucho más fácil recuperar una idea y también saber cómo relacionarla con el resto de conceptos de un temario.

Por eso son una herramienta tan potente para el estudio. Y por eso es clave aprender a utilizarlos y sacarles el máximo provecho…

Lo primero que tenemos que saber es que no se trata de mapas conceptuales, pues estos están definidos necesariamente por su relación de jerarquía entre ideas. Es decir, los mapas conceptuales son esquemas más rígidos.

En cambio, un mapa mental es flexible y, sobre todo, personal. Es decir, cada estudiante decide el tipo de imagen o palabra con el que recordar un concepto y también el tipo de color o símbolo con el que relacionar cada una de las ideas entre ellas y con la principal.

Eso sí, por regla general, se suele colocar la idea fundamental en el centro del mapa, para así comenzar a determinar el tipo de relación que tiene el resto de conceptos con ella.

Federica Trombetta, coach experta en aprendizaje rápido y creativo, nos explicaba hace muy poco todos sus beneficios en un taller online ofrecido por Adams. ¡No te lo pierdas!

Además, aquí te dejamos también algunas de las mejores herramientas para diseñar tus propios mapas mentales.

Y es que los mapas mentales están especialmente recomendados para el estudio de grandes temarios, como es el caso de las oposiciones. Nos sirven de guía mental, a modo de mapa (¡nunca mejor dicho!), con el que evitar perdernos entre temas, subtemas, epígrafes, etc.

Por eso no los subestimes y si no los utilizas todavía te animamos a hacerlo desde hoy mismo.

 

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