Los mapas mentales favorecen la memoria

Si la memoria fuera un cajón sin fondo, sería muy difícil recuperar la información. Pero nuestro cerebro se parece más a un planeta con diferentes regiones, continentes, océanos, países y ciudades. Por eso, colocando siempre la información en el lugar adecuado, podremos recuperarla con facilidad. Más aún, si tenemos a mano un buen mapa.

Los “mapas mentales” son una de las mejores herramientas para estudiar, sobre todo a la hora de abordar grandes temarios, donde la conexión entre unas ideas y otras es clave para adquirir un conocimiento profundo y duradero, un conocimiento “antibloqueos”, siendo capaces de recuperar la mayoría de los datos, incluso en situaciones de estrés y tensión.

Su técnica es, además, más sencilla de lo que parece.

Aquí va un pequeño resumen de cómo se crea un mapa mental en apenas cuatro pasos:

 

  1. IDENTIFICA UNA IDEA PRINCIPAL Y COLÓCALA EN EL CENTRO DEL MAPA.

Siempre hay una idea clave, genérica, que define aquello sobre lo que vamos a empezar a obtener más y más información, y ésa ha de ser la idea que coloquemos en el centro de nuestro mapa. Puede coincidir con el título de un tema, pero también puede surgir de nosotros mismos, al poner en común la información que estamos repasando.

Lo importante es que coloquemos esta idea, bien en forma de palabra, bien de dibujo o icono, en el centro de un “papel en blanco”, ya sea éste digital o analógico.

 

  1. COLOCA IDEAS SUELTAS ALREDEDOR DE LA IDEA PRINCIPAL.

En un primer momento no es necesario que coloquemos otras ideas en un espacio en particular, tan sólo alrededor, sabiendo que son ideas que acompañan y matizan la idea base. Por supuesto, cuantas más ideas anotemos, más grande y rico será nuestro mapa.

Este “brainstorm” de ideas no es necesario que se suceda de forma lineal, ni un espacio de tiempo determinado, sino que puede acontecer en cualquier fase del proceso de creación de tu mapa. Es decir, puedes estar en el paso tres o cuatro, y seguir incluyendo ideas.

 

  1. DEFINE LAS RELACIONES ENTRAS LAS IDEAS MEDIANTE SIGNOS.

Lo más habitual es usar la flecha, que nos indica de forma sencilla que hay una conexión entre dos conceptos, pero también podemos usar otros signos, como el círculo, para identificar grupos, o el triángulo para relaciones de jerarquía. La clave es definir mediante cualquier signo la conexión entre las ideas que tenemos anotadas.

Si a esto añadimos elementos de cuantificación, o incluso de clasificación, mejor todavía.

 

  1. UTILIZA TODA CLASE DE ELEMENTOS VISUALES PARA ENRIQUECER TU MAPA.

Por nuestra parte, te aconsejamos hacer uso de los colores para identificar categorías. Funcionarán como regiones dentro de un mapa y te facilitarán la ubicación de un dato y su conexión con la idea principal.

Pero también puedes hacer uso de chinchetas, post-it, o cualquier cosa que te lleve visualmente de un punto a otro.

Los dibujos, siempre esquemáticos, terminarán también funcionando como “mogotes” en el camino, y nos facilitarán, sin duda, la evocación de las ideas.


Recuerda, además, que un mapa mental es algo muy personal, y por eso su contenido final debe estar adaptados a ti lo más posible. Estar pensado para orientarnos en nuestro propio cerebro, no en el de otros, así que siempre será mejor que los elementos que utilices san reconocibles, sobre todo, para ti.

Y es que, una vez creado, moverte por tu propio mapa mental te traerá no pocos beneficio… Aquí te enumeramos algunos de ellos:

 

  • Evitan que nos quedemos en blanco.

Un mapa mental es una excelente herramienta para evitar quedarnos en blanco ¿Por qué? Porque unas ideas nos llevarán a las otras de forma fluida, como si recorriéramos el camino a casa. Y como nuestra propia experiencia nos indica, es difícil perdernos en la ruta que mejor conocemos.

 

  • Potencian nuestra creatividad.

La creación del mapa fomenta, además, nuestra creatividad, ayudando a repensar el tema estudiado desde diferentes puntos de vista y con diferentes simbologías. Y la creatividad es, como todos sabemos, una magnífica amiga de la memoria.

 

  • Aumentan nuestra capacidad de memoria.

Y por supuesto, crear un mapa mental no es sólo una herramienta nemotécnica, es ofrecerle un nuevo territorio a la información que vamos incorporando. De esta forma, los nuevos datos tendrán su propio espacio, lo que aumenta siempre nuestra capacidad memorística. Por eso son una de las mejores técnicas de estudio.

 

… Y por eso te animamos a crearlos ¿O eres de los que ya los utilizas? 😉

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