En otro post os contábamos cuáles eran las 10 pautas para planificar el estudio y ahora os queremos dar otra de las claves para esos momentos iniciales en los que estamos organizándonos para el estudio: los cinco pilares sobre los que debéis sustentar los próximos meses.
1. El lugar:
Debe ser fijo, individual y exclusivo. Tener un espacio reservado para ti y que siempre sea el mismo te ayudará con el tiempo a concentrarte cada vez más fácilmente.
Además, cuando lo prepares dedica tiempo a dejar a mano todo lo que uses para estudiar (y todo es todo), así como a ordenarlo y “adecentarlo”, y esto último afecta desde la iluminación, ventilación y temperatura del lugar, hasta tener detalles estéticos que lo hagan bonito al menos a tus ojos, que es a los que interesa que se lo parezca. 😉
Puede parecer menor pero la comodidad, el orden y la estética serán elementos que te facilitarán enormemente el siguiente punto.
2. La concentración
No hay aprendizaje si no ponemos nuestra atención en lo que pretendemos estudiar, por eso es tan importante tener cuidado con los ladrones del tiempo, muy ligados hoy en día a las notificaciones permanentes de WhatsApp, redes sociales y demás espacios virtuales que transitamos, por lo que interrumpir las alertas y avisos de nuestros dispositivos es fundamental.
Por supuesto, deberemos estar en un entorno lo más silencioso y aislado posible. Si podemos, hasta conviene comunicar el horario de estudio a familiares y amigos para que eviten llamar en esas franjas.
Concentrarnos depende de nosotros mismos pero también nos podemos organizar para reducir el esfuerzo natural que ya supone.
3. Puntualidad
Si nos fijamos un horario de estudio es, sin duda, para cumplirlo. Está claro que eso va a suponer constancia y disciplina, pero a cambio recibiremos la recompensa de cultivar una rutina que en seguida jugará a nuestro favor: al fin y al cabo somos animales de costumbres y nuestro cerebro se sumergirá más rápidamente en el estudio si le damos esa estructura horaria.
Sé exigente contigo mismo, es una inversión que pronto te dará frutos.
4. Corpore sano…
El estudio es una tarea intelectual pero nuestra mente se aloja en un cuerpo que necesita descansar, comer y moverse. Todos sabemos que una vida sana requiere de un sueño suficiente y de calidad, una alimentación saludable y variada, y actividad física diaria.
Si lo sabemos, pongámoslo en práctica porque nos encontraremos mucho mejor y además nos dará la energía que necesitamos para mantener la concentración de la que ya hemos hablado.
5… in mens sana!
Si nuestro cuerpo necesita energía nuestra mente también y la recibe de un equilibrio: por un lado sentir que atendemos nuestras responsabilidades pero también que disfrutamos del ocio y de nuestras personas de referencia. La fuerza para cumplir con la disciplina a la que antes aludíamos nos la va a dar sentirnos apoyados y queridos y desconectar con nuestro hobby favorito.
Parece mentira pero este suele ser el aspecto más sacrificado en situaciones de estrés como puede ser el estudio cuando precisamente es uno de los elementos esenciales para conseguir cumplir nuestro objetivo: ¡ser constantes sin desfallecer en el intento!
Así que nada, ya tienes los cuatro pilares, ahora te toca construir tu estudio. Ya ves que hay que tomar medidas concretas,… y ¡cuidarse mucho para cumplirlas!
Eso sí, no te vayas sin contarnos en los comentarios cómo es tu lugar de estudio, qué haces para evitar distracciones o cómo te ayudas en cualquier otra cuestión ligada a estas pautas que acabamos de compartir. Seguro que entre todos componemos consejos muy prácticos.




