Nunca se debe abandonar una pregunta. Todas son
importantes y necesarias. Y más mientras estudias. Ésta es la base. Puede
parecer obvia, pero no lo es, ya que la mayoría de los estudiantes deja sin resolver
una gran cantidad de dudas. A pesar, incluso, de que son la clave de un aprendizaje
significativo.
Lo saben los niños, que no paran de preguntar. Y lo sabía
también Sócrates, que hizo de la pregunta una verdadera filosofía de vida. Pero,
por alguna razón, cuando llegamos a adultos tendemos a no hacer las preguntas
que necesitamos. Incluso en contextos educativos, donde la norma debería ser la
contraria.
Por eso, te animamos a no dejar ninguna pregunta abandonada
en mitad del océano de información al que te enfrentas cada día. Y para ponértelo
un poquito más fácil, te proponemos lo siguiente:
ENTIENDE LA PREGUNTA COMO UN SIGNO DE INTELIGENCIA.
Elimina todos los prejuicios. O, dicho de otra manera, asume
que no existen preguntas “tontas”. Cualquier cuestión o duda que nos surja mientras
estudiamos es completamente válida. Y, no solo eso, es más que probable que le
haya surgido también a muchos de tus compañeros.
Por eso es bueno quitarnos para siempre la vergüenza a
preguntar. Porque, además, son muchos los estudios que vinculan directamente la
inteligencia, con la necesidad de preguntar.
REGISTRA TUS PREGUNTAS EN EL MOMENTO EN QUE TE SURGEN…
Si ya lo haces, enhorabuena. Pero si no, te animamos a
empezar desde hoy mismo. Porque, como te decíamos, no es bueno abandonar
ninguna pregunta. Y una de las mejores fórmulas para evitarlo es escribirlas en
el mismo momento en que nos surgen. Puede ser que la duda te asalte leyendo un
tema, en medio de una explicación del profesor, o cuando estás haciendo un
esquema. Incluso cuando estás fuera de tu tiempo de estudio. Y así, es fácil,
que muchas se pierdan.
Pero no tardas casi ni un minuto en anotarla. Puedes hacerlo,
además, en una libreta específica para ello o en el libro de notas de tu móvil,
o guardarla como mensaje de voz. Tu eliges, pero no la dejes escapar.
APROVECHA LA OPORTUNIDAD DE LA CLASE INVERTIDA.
El estudio online nos ha abierto también a la posibilidad de la clase invertida. Un concepto de clase en el que se “invierten” los tiempos, y los alumnos repasan el tema a tratar y tienen acceso a una gran cantidad de recursos, previo al tiempo en que se encuentran “virtualmente” con el profesor.
Por eso, si tienes esta posibilidad, no la desaproveches.
Utiliza las clases para despejar todas las dudas que te han ido surgiendo
mientras abordabas el tema por tu cuenta.
Además, de esta manera tienes la posibilidad de escuchar
también las preguntas de tus compañeros.
Y recuerda, que además de resolver dudas con el profesor o tus compañeros, es bueno aprender a preguntarte a ti mismo lo que necesitas, para lo que técnicas como la de las tarjetas de memoria (flash card) o las autoevaluaciones, son también muy útiles.
Porque no nacemos
sabiendo. Pero tampoco entendiendo todo a la primera. Por eso, para
hacer las preguntas correctas, que finalmente son todas las
que necesitemos hasta entender verdaderamente cualquier información,
es necesario quitarse algunos prejuicios.





