Los exámenes tipo test son muy comunes en los procesos de
oposición. Por eso es imprescindible conocerlos bien y saber cuáles son las mejores
estrategias para superarlos con éxito.
Las primeras preguntas que debes hacerte son siempre ¿Hay
penalización por pregunta incorrecta? Y en caso de respuesta afirmativa ¿Cuánto
penaliza cada fallo? ¿Hay penalización por pregunta no respondida? ¿Cuántos
opciones de respuesta tengo?
Así, una vez que sepamos cómo será nuestro examen podremos escoger
la estrategia más adecuada para superarlo. Y lo haremos en función a diferentes
escenarios.
Eso sí, te recomendamos siempre realizar el examen en TRES
RONDAS:
- En la primera ronda responde solamente a aquellas preguntas de cuyas respuestas estés completamente seguro. Y recuerda que para que éstas sean la gran mayoría, existen también algunas técnicas de estudio muy eficaces.
- En una segunda ronda céntrate en las respuestas sobre las que tengas dudas. Y decide si te conviene arriesgar, o dejarlas en blanco.
- Realiza una última ronda de repaso, y valora si es conveniente apostar ante las preguntas cuya respuesta desconozcas por completo. Y ten en cuenta que, incluso ante estas preguntas hay algunos trucos que pueden ayudarte siempre.
Además, ten en cuenta también, según las características de
tu examen te puedes encontrar ante tres escenarios muy diferentes.
ESCENARIO 1: Cuando no existe penalización por pregunta
incorrecta ni en blanco. En este caso, aunque te conviene seguir también
los pasos ya descritos, puedes arriesgar siempre. Es decir, arriesga en
todas las respuestas.
ESCENARIO 2: Cuando existe penalización por pregunta
incorrecta y también por pregunta en blanco. En este caso tendrás que valorar
si la penalización es la misma en ambos casos…
- Si es así, vuelves al escenario 1, pues
no hay diferencia entre dejarla en blanco o fallar. - Si no es así, pasas al escenario 3, pues siempre
será más arriesgado responder que no responder.
Y ahí es donde empieza el verdadero cálculo.
ESCENARIO 3: Cuando la respuesta incorrecta penaliza más
que la respuesta en blanco. Es el más complicado, pues tendrás que calcular
cuánto puedes arriesgar en función a las preguntas que conoces seguro, aquellas
sobre las que tienes una duda razonable y aquellas cuya respuesta desconoces
por completo.
Un escenario que también puedes tener bastante complicado con etos trucos que te harán la vida un poquito más fácil.
Y un último consejo… ¡Entrena y haz simulacros siempre con un cronómetro! Porque controlar el tiempo es lo que va a garantizar que podamos realizar las tres rondas con sin apuros, y que sepamos cuánto tiempo podemos dedicar a cada una de ellas.





