La verdad es que para poder acompañar en el duelo a una persona que sufre una profunda pérdida, deberás comprender de qué va este proceso. Debes estar claro de que no hay una forma correcta o incorrecta de hacerlo. Son necesarios el apoyo constante, el respeto, la validación y, en algunos casos, el silencio.

Aunque nadie tiene la capacidad de liberar mágicamente el dolor de otros, existen ciertas acciones que pueden ayudar a una persona en su proceso personal. Aquí te contamos todo al respecto.  

Qué es el duelo y en qué consiste

Para poder acompañar en el duelo a una persona, se debe entender el verdadero significado de este proceso psicológico que se produce tras la ausencia o la muerte. El duelo puede ser entendido como un proceso emocional, psicológico, natural y complejo que surge ante una pérdida significativa. 

Comúnmente se asocia con la muerte de un ser querido. Sin embargo, se experimenta tras cualquier cambio trascendental que implique una ausencia. El fin de una relación amorosa, la pérdida de un trabajo, problemas de salud o la transición a una nueva etapa puede conducirnos a esta situación.

  • El dolor profundo por la pérdida condiciona emocionalmente a la persona y la conduce a una necesidad de adaptación a la nueva situación. 
  • El duelo se trata de una herida que requiere un tiempo de cicatrización y puede desencadenar síntomas como la ansiedad, depresión, miedo, culpa, tristeza, confusión. 

Es un viaje interno de adaptación a una nueva realidad; allí la persona busca reajustar su mundo emocional y social para poder seguir adelante.

Cómo es el proceso de duelo: lo que tienes que saber para ayudar

Ante la posibilidad de poder acompañar en el duelo, es necesario comprender que el camino a transitar no es lineal ni tampoco tiene un tiempo fijo para transcurrir. La forma en que cada persona vive el duelo es única y muy personal. 

Para entender este proceso, se establecen cinco escalones o etapas representativas que sirven para abordar el tema de una forma generalizada. Si buscas cómo acompañar en el duelo, debes comprender estos momentos claves.

La negación, rechazo a la realidad

Generalmente, suele ser la primera etapa y puede ser entendida como una especie de shock o incredulidad. Es un mecanismo de defensa temporal que ayuda a amortiguar el dolor.

En ocasiones, la persona no siente nada; actúa como si nada pasara. El cerebro bloquea el impacto emocional que desencadena el suceso para que no sea una situación tan abrumadora. Se manifiesta con incredulidad, evasión y aislamiento. 

La ira, la frustración o el enojo que crece

A medida que la negación se disipa, la realidad se vuelve palpable y afloran sentimientos de frustración. Aquí afloran reacciones naturales de enojo y rabia. La persona empieza a sentir que la vida es injusta con ella.

Además, se empieza a manifestar enojo hacia los demás, hacia uno mismo, hacia el destino, hacia un poder sobrenatural. La ira es una forma de liberar esa energía contenida por la pérdida que tanto daño hace.  

La negociación, un pacto de esperanza 

En este momento la persona intenta encontrar una forma de revertir la situación, aferrada a la esperanza y al deseo. A menudo se hacen promesas, se buscan tratos con el destino, con una deidad o con otra persona a cambio de que el dolor desaparezca.

Aquí surgen los pensamientos condicionales, las promesas, los ruegos, la culpa y el remordimiento. Surge el querer retroceder el tiempo para que nada suceda como en verdad fue. 

Depresión, tristeza profunda que muestra parte de la realidad

La tristeza profunda se asienta al tomar conciencia plena de la pérdida. Es un periodo transitorio de pena, nostalgia y desconexión con la realidad. En este punto surgen la desmotivación, la desesperanza y la añoranza

Esta etapa no debe confundirse con un trastorno depresivo clínico, aunque la tristeza y el aislamiento sean similares. Lo que sí es que la persona empieza a sentir que la vida no tiene sentido y su realidad es demasiado aterradora. 

Aceptación, disminución del dolor

En esta fase se consigue un punto medio de paz y tranquilidad; comprende la ausencia, su nueva realidad. La mayoría de las personas descubren que el dolor disminuye y que es posible aceptar lo sucedido. No hay un camino claro para la aceptación; el tiempo, la paciencia y la compasión ayudan mucho. 

Ten en cuenta que estos momentos pueden ser cíclicos y no se experimentan necesariamente en el mismo orden presentado. Hay ocasiones en que pueden solaparse, repetirse o incluso omitirse alguna etapa.

Actitudes clave para acompañar en el duelo: consejos

Ayudar a las personas en el duelo no solo se trata de consolar a la persona que transita por la pérdida, sino que también son necesarios la escucha, el apoyo y el respeto. Cuando alguien está en duelo, lucha con emociones intensas como el dolor, la depresión y la ira; esto puede impedir acercarse a otros.

Por ello, es necesario aprender algunas actitudes clave que facilitan el acompañamiento en el duelo. 

Comprende el proceso del duelo 

El duelo desata emociones y comportamientos extremos; lo ideal es estar preparado para contener al otro en el proceso que se vive. 

Escucha al otro, aprende qué decir

Reconoce la pérdida del otro, presta tu hombro para que se desahogue, escúchalo y valida sus emociones. Ofrece apoyo, pero también debes estar dispuesto a acompañar en silencio. Sé sincero, evita juzgar o hacer afirmaciones innecesarias.

Mantente atento ante señales alarmantes

La depresión y confusión pueden estar atormentando a la persona en duelo. Ante esta situación, es necesario animar a la persona a consultar a un profesional. 

Acciones para ayudar a una persona en proceso de duelo

Nada de lo que digas o hagas calmará el dolor de una forma instantánea y para siempre. Pero hay acciones que pueden ayudar a sobrellevar la pérdida. Demostrar interés y permanecer abiertos a la comunicación es un gran inicio.  

Ofrece apoyo práctico y emocional

Ofrece ayuda práctica a la persona en duelo, sobre todo en los aspectos en los que necesita esfuerzos extra. Ofrécete a realizar algún trámite, a realizar la compra, a pasear a su perro; esto seguro será muy útil. 

Normaliza el proceso

Permite que la otra persona exprese su dolor y reconoce con normalidad sus emociones. Deja que exprese sus verdaderos sentimientos en el momento que sea; esto puede ser beneficioso para ella y para las personas que la rodean.

Proporcione apoyo constante 

El acompañamiento no es solo durante el funeral; el duelo se prolonga por mucho tiempo. Mantente en contacto, visita a la persona con regularidad, deja que pase la conmoción inicial de la pérdida y ofrece tu hombro. 

Bajo toda circunstancia, no hagas suposiciones sobre experiencias externas o ajenas. Cada caso es único; el dolor disminuye con el tiempo, pero en algunos casos nunca desaparece. 

Cuándo recomendar el acompañamiento de un profesional

La elección de buscar a un profesional es una decisión muy personal. Sin embargo, cuando se trata de acompañar en el duelo, siempre será recomendable sugerir la ayuda profesional cuando se percibe un estancamiento en el proceso. 

Cuando la persona lleva varios meses sin poder retomar la vida cotidiana, se encuentra en un solo estado emocional constante o no avanza. Si mantiene una tristeza profunda, duradera o un enfado crónico, es momento de intervenir. 

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