¿La mnemotecnia funciona?

La respuesta de los expertos es contundente y es SÍ. En cambio, son demasiados los estudiantes que todavía no confían o no conocen siquiera este conjunto de técnicas y estrategias al que llamamos nemotecnia y que lleva siglos ofreciendo grandes resultados a quienes lo ponen en práctica.

En definitiva, se trata de una herramienta infrautilizada. ¿Por qué? Porque con frecuencia pensamos que la memoria viene de fábrica. Hablamos de mujeres y hombres con memoria de elefante o de personas que no tienen buena retentiva y esto nos lleva a pensar que se trata de una cualidad inmutable, casi genética. Y nada más lejos de la realidad…

Por eso, lo primero que debemos saber es cómo funciona nuestro cerebro, tal y como nos explicó Federica Trombetta, especialista en Aprendizaje rápido y creativo, en el Taller ofrecido por Adams Formación este mismo año.

Os dejamos este primer acercamiento, pero os animamos a seguir el Taller completo, en el canal de Adams Formación en YouTube.

Al tiempo que os adelantamos también las dos grandes bases de la nemotecnia.

  • El laberinto del cerebro. LA ASOCIACIÓN

Nadie podía con el Minotauro. Y es que éste, encerrado en su laberinto hace miles de años, aterrorizaba al mundo griego. Hasta que Ariadna, hija del Rey Minos, tuvo la mejor de las ideas. Entregar a Teseo, su amor, un ovillo. Ella lo sostendría desde fuera y él caminaría por el Laberinto desenrollándolo, de manera que, en el momento en que lo necesitara, siempre podría encontrar la salida.

Una gran estrategia que, por supuesto, sigue funcionando.

Y es que el cerebro almacena ideas, nombres, imágenes, números y un sinfín de datos. Más de los que creemos recordar. Sin embargo, no siempre guardamos el ovillo. Y, por tanto, si no utilizamos a menudo la ruta, podemos errar el camino para acceder a determinada información.

Conclusión, el truco está en no “perder el hilo”. Y esto, a nivel cerebral, lo hacemos mediante asociación de datos o ideas. De ahí que podamos asociar números a colores, nombres a lugares o fechas a canciones.

  • Estamos hechos de historias. EL IMPACTO.

Desde que los seres humanos nos pusimos de pie en aquella gran sabana africana, hemos sobrevivido gracias a las historias. Nuestras tatarabuelas se las contaban a sus nietos en una cueva alrededor del fuego y hoy las trasmitimos casi a la velocidad de la luz por las autopistas de la información.

Pero lo curioso es que la base no ha variado. Que se trata de historias y que conocerlas no solo nos aporta conocimiento, sino que nos permite recordarlas mejor. Es decir, que las historias aportan impacto emocional y nos provocan que determinados datos se graben con más fuerza que otros, como nos explica Federica en el taller.

En general, a mayor impacto mayor recuerdo, porque más profunda será la huella. Algo que podemos usar a nuestro favor, si sabemos cómo.

Pero, ¿Qué técnicas en concreto puedo utilizar si estoy estudiando una oposición?

La respuesta te la dejamos de la mano de César Carretié, experto en Nemotecnia.

Recuerda, además, que la memoria funciona como un músculo que, entrenado correctamente, puede almacenar más información de la que imaginas. Y lo mejor, que ese entrenamiento puede resultar no sólo enriquecedor, sino muy divertido.

 

 

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