Una oposición se juega semana a semana. Ésta es una de las mejores formas de organizarla y también de las más extendidas. Se trata de un periodo de tiempo manejable, que podemos planificar con antelación, pero también adaptar en caso de interrupciones inesperadas. Así nos lo explicaba hace pocos días Javier Tuñas, psicólogo y profesor en Adams Formación en el Podcast del Alumno.

Por supuesto, lo
ideal es organizar nuestras semanas en función a la planificación general que hayamos realizado.

Sin embargo, para
que nuestro planner tenga éxito debe cumplir, al menos, con tres
características básicas;

    1. Realismo. Es la base de cualquier planner. Tenemos que partir de una idea lo más ajustada a la posible a nuestra situación actual. Y no es tan fácil calcular el tiempo con el que contamos, porque hay que añadir periodos de transición y descanso. En este sentido, sería demasiado optimista pensar que si salgo de mi trabajo a las 15 horas, puedo empezar a estudiar a las 15:30.

Por supuesto, debo calcular teniendo en cuenta desplazamientos y comidas,
pero también tiempos de preparación y reposo básico.

Por eso se trata de un ejercicio de autoconocimiento, pero también de
precisión.

De esta manera, no importa tanto que contemos con 3 o 5 horas diarias, sino
que efectivamente hayamos realizado un buen cálculo de nuestro tiempo
disponible.

    • Gestión
      de los descansos
      . No hay
      una regla fija, pero sí muchos estudios que indican que no podemos mantener
      nuestra concentración de forma sostenida durante varias horas sin tiempos de
      reposo y distracción. Tanto cortos, como largos.

Los descansos de 5 o 10 minutos no será necesario especificarlos en este
planner semanal, pues podemos ajustarlos mejor cuando preparemos nuestra sesión
de estudio. Pero sí fijar, al menos, los descansos más largos, de 20 o 30 minutos.

En general, si contamos con una sesión diaria de unas 3 horas, bastará con
un descanso largo, pero si realizamos jornadas de 7, 8 o incluso 10 horas,
debemos incluir varios a lo largo del día.

La clave es encontrar el equilibrio, para no perder el ritmo, pero tampoco
la concentración.

    • Flexibilidad. Es fundamental aprender a ajustar el
      contenido de nuestro planner a cualquier eventualidad. Porque suceden y con más
      frecuencia de la deseada.

Y no estamos hablando de interrupciones habituales (lo deseable es
evitarlas al máximo durante nuestro tiempo de estudio), sino de cualquier
acontecimiento que altere el planner. Y que, en consecuencia, nos impida
alcanzar el objetivo semanal que nos hemos propuesto.

En este caso, lo aconsejable es no dar el tiempo por perdido, sino reajustarlo.

Es decir, si un día se ve alterado, lo ideal sería trasladar la actividad de ese día a otro en que tengamos más tiempo o repartir las horas perdidas entre el resto de días de la semana. Y, solo si no podemos recuperar lo perdido durante la semana, trasladar esa carga de estudio extra las semanas siguientes.

En último lugar, podemos utilizar algunos de los tiempos o días previstos para el descanso, pero solo debemos hacerlo si es estrictamente necesario y la situación lo requiere (porque nos encontremos, por ejemplo, en la recta final). Pues en general, debemos evitar esta práctica al máximo y respetar siempre el tiempo de reposo. Ya que, saturarnos física o mentalmente, perjudica nuestra productividad.

Y con estas sencillas reglas ya podemos crear nuestro planner.

Ahora bien, si
eres opositor
es muy posible que debas dividir tu tiempo entre el estudio
propiamente dicho y los repasos. Si es así, nuestro consejo es que empieces la
semana con el contenido nuevo y dejes los últimos días de la misma para los
repasos. Además, estos irán aumentando y ganando espacio en tu planner cuánto
más avances en el temario.

En general, es
mejor no mezclar temas a lo largo de cada jornada y especificar el contenido
con el que vamos a trabajar dentro de nuestro planner.

Y, por último,
solo te quedaría decidir con qué herramientas trabajar. Hoy en día existen
estupendas opciones, desde analógicas a digitales.

    • Puedes optar por una agenda tradicional,
      dividida de forma semanal y con espacio suficiente para incluir todo tu plan de
      estudios.
    • También cuentas con la técnica del Bullet Journal, mucho más personalizable.
    • Y cuentas, además, con Apps y plataformas
      digitales que te pueden ayudar, entre las que destaca Google Calendar.

Utiliza la que
más se adapte a ti, pero no dejes de planificar tu semana, pues como alguien
dijo alguna vez, “la organización no asegura los resultados, pero una garantía
equivocada sería garantía de fracaso”. ?