La llamada reprogramación mental consiste en aplicar técnicas sencillas que favorecen que nuestra atención se centre en aquello que nos beneficia. Es una estrategia que podemos usar para salir del bucle de la “rumiación”, o eso de darle vueltas a los problemas. Es una elección consciente hacia nuestro bienestar.

Por tanto, si la utilizamos, cultivamos una mente más enfocada, creativa y motivada, lo que va a mejorar nuestro rendimiento, así como nuestra productividad e, incluso, liderazgo.

Beneficios de hacer una reprogramación mental.

Ya lo estábamos anunciando en el párrafo anterior, los beneficios de conseguir reprogramar nuestro cerebro alcanzan muy diversos planos.

A continuación, señalamos algunos de los más frecuentes y los ordenamos casi como una escala progresiva con la que se irá adquiriendo capas más altas de ese bienestar mental que hemos anunciado:

  • Alejarse de patrones de pensamiento negativos.
  • Pensar de manera calmada y creativa.
  • Reforzar una mentalidad resiliente.
  • Estimular nuevas conexiones neuronales.
  • Mejorar la autoimagen y valoración personal.

Cuánto tiempo se trata en hacer una reprogramación mental.

Como en tantas otras cosas, no hay un plazo común preestablecido para todos. Lo que sí podemos asegurar que un entrenamiento sostenido en el tiempo, con la constancia y disciplina adecuadas, va a llevarnos al éxito.

Es decir, esta reconfiguración pasa por adquirir buenos hábitos que van a ir cambiando los caminos aprendidos de nuestro cerebro. Por ello, no se trata de un beneficio a corto plazo, sino algo que va calando y evolucionando con el tiempo.

Es razonable darnos un primer mes de plazo para ser capaces de interiorizar las rutinas en sí mismas. Tener en mente una primera etapa de tres a seis meses para empezar a percibir que la resistencia al cambio va reduciéndose.

A partir de ahí, según nuestra propia detección de vulnerabilidades, podemos ir calculando plazos de seis a nueve meses para ir notando que hay una evolución en nuestra forma de afrontar situaciones y en la capacidad de actuar.

El beneficio de la reprogramación del cerebro de una forma más plena según la escala que citábamos antes se logra a un medio plazo. Por ello, siendo un cambio transformador, debemos ser conscientes que requiere un compromiso y constancia significativos para que de verdad dé frutos. Eso sí, sabiendo que impactará en tantos aspectos de nuestra calidad de vida y desarrollo, ¡merece la pena sin duda!

Cómo hacer una reprogramación mental: guía completa

Si bien no podemos pretender que exista un catálogo cerrado de pasos a dar, sí sabemos que hay unos mínimos a seguir. Los detallamos a continuación a modo de guía completa para afrontar el reto de reprogramar nuestra mente:

a) Toma de conciencia:

Muy frecuentemente, la mente recorre sendas de forma recurrente, repite pensamientos (muy especialmente los negativos) en un proceso que se llama “rumiación”, y que potencia el estrés y el malestar emocional.

Detrás de ello pueden estar creencias limitantes, inseguridades, o incluso culpabilidades sin detectar. El primer paso de esta guía suele ser el más costo: la toma de conciencia.

Se trata de una etapa en la que examinar los pensamientos habituales, anotarlos y analizarlos sin suavizarlos ni agrandarlos. La clave es ser capaces de detectarlos lo más completos posible para ser conscientes sin juzgar.

Si se realiza con honestidad, a partir de este momento se puede entender qué tipo de auto boicot nos está limitando.

Es importante tener en cuenta que, si bien hay una parte más o menos habitual de esas limitaciones que las podemos detectar y afrontar por nosotros mismos; hay otro nivel más complejo que ya requiere de ayuda profesional a través de psicoterapia.

Dejamos aquí su mención precisamente para invitar a estar atentos a nuestros propios pensamientos y emociones, y pedir ayuda profesional si detectamos que necesitamos mejorar de una forma mucho más profunda.

Volviendo ya a nuestra guía, vamos a por el siguiente paso.

b) El entrenamiento

Os recomendamos las técnicas siguientes por ser concretas y producir un cambio perceptible. Cualquiera de ellas es válida y útil de forma individual, aunque está claro que los beneficios se suman y complementan cuando se usan combinadas. Nos referimos a:

  • Técnicas de respiración guiada.

Compartimos un podcast con los que podrás iniciarte en esta técnica que ayuda a la relajación.

Una forma de incorporarla puede ser reservarse unos minutos al día para ir creando ese hábito que comentábamos.

  • Técnica de visualización.

Te invitamos a disfrutar otro podcast con el que también podrás experimentar esta técnica.

Como en el caso anterior, se puede introducir como un tiempo diario para su práctica o, si se van a incorporar las dos, alternarlas.

  • Mindfulness.

Es la técnica de la “atención plena”, por lo que ella sola engloba a las anteriores. De hecho, todas son hijas de la meditación, práctica que induce un modo de consciencia basado en autorregular la mente.

Para iniciarse en el mindfulness, te invitamos a probar alguna app que ayude a fijar las frecuencia y duración. De esa forma irás adquiriendo progresivamente esta nueva rutina. Este post incluye varias herramientas por las que puedes empezar.

c) Consolidación del hábito.

Lo que empieza siendo algo forzado con un objetivo, debería llegar a convertirse en una rutina permanente. Los beneficios se consolidan, pero no dejan de evolucionar, por lo que su ayuda con los años es incalculable.

Reprograma tu cerebro y ¡sacarás más partido a tu estudio!

Si consigues reducir pensamientos recurrentes y a la vez aumentas tu capacidad de atención, sin duda el tiempo y energía que dedicas a estudiar van a cundir más.

Pero, además, si eres constante y entrenas con cualquier de las técnicas citadas para lograr que tu bienestar y seguridad en ti mism@ sean mayores, tu capacidad de aprendizaje y cómo afrontas los exámenes también aumentarán de forma notoria.

Esos resultados, junto a reducir estrés y aumentar bienestar emocional, son frutos que irás recogiendo con el tiempo.

Retos y desafíos comunes de reprogramar la mente

Como cualquier cambio personal que decidimos acometer, no va a ser fácil. Conviene saber que frecuentemente hay que enfrentar varios de estos cinco retos:

– Romper con los hábitos anteriores.

– Mantener la constancia.

– Gestionar la resistencia interna.

– Adaptarse a lo desconocido.

– Ajustarnos al entorno y el tiempo (es decir, a lo que nos va a ir sucediendo).

El punto débil es que el éxito se apoya, en gran medida, en la disciplina y la constancia. Te invitamos a leer el siguiente artículo ya que te aportará recursos para hacer realidad esta reconfiguración del cerebro.