Estudiar a partir de los 40

Estudiar no tiene edad y a partir de los 40 es, no sólo posible, sino muy recomendable. Y es que varios estudios aseguran que no perdemos la capacidad de estudio con la edad, sino que la memoria o la concentración están realmente relacionadas con las necesidades de uso a lo largo de la vida, mucho más que con la fecha en la que hemos nacido.

De hecho, según un estudio de la Universidad McGill de Montreal, en Canadá, lo que suele producirse en el cerebro alrededor de los 40 años, es un cambio de estrategia. Es decir, hay una transformación en las prioridades, y en lo que los adultos consideran “información importante” a medida que envejecen.

Esto tiene dos consecuencias. Por un lado, explica el mito de que nos cuesta más estudiar a medida que pasan los años, pero por otro confirma que cualquier edad es buena para sentarse delante de los libros, y por supuesto, que los opositores que han pasado a la vida adulta tienen las mismas posibilidades de éxito que quienes emprenden el reto a temprana edad.

Eso sí, como las condiciones de vida sí suelen ser diferentes en función de la edad, aquí te dejamos tres consejos, la mayoría apoyados en quienes alcanzaron una plaza de funcionario después de cumplir los 40.

  • Organízate más y mejor. Duplica los esfuerzos en este sentido, pues la vida con 40 años suele estar cargada de obligaciones, y será mucho más difícil sacar adelante una plaza sin una organización y planificación del estudio adecuados.

Por eso es importante que estructures de forma realista tus días, pero también que seas flexible contigo mismo si no siempre cumples con la agenda.La auto-exigencia es buena, pero tenemos que ser conscientes de que no contamos con tanto tiempo como antes, por lo que debemos evitar el sentimiento de culpa y aprender a reconfigurar nuestro plan de estudios con más frecuencia.

  • Nunca lo hagas solo y cuenta siempre con la familia y con los amigos. Si contar con el apoyo de nuestro entorno es siempre importante, a esta edad es crucial. Por eso debemos comunicar a todas las personas que nos rodean la tarea que vamos a emprender y no dudar en pedir ayuda cuando la necesitemos.

Además, no sólo nuestra pareja o nuestros amigos deben ser conscientes de aquello que nos proponemos, sino también nuestros hijos, si los tenemos, deben comprender que estamos realizando un sobreesfuerzo cuyo resultado llegará más adelante.

  • No perdones los momentos de relax y prémiate todavía más. Si opositas después de los 40, casi con seguridad vas a combinar trabajo y estudios, por tanto, es importante que premies ese esfuerzo extra como se merece. Regálate algunos días de descanso, o concédete algunos caprichos más de lo habitual. Es la forma de compensar a nuestro cuerpo por los niveles de estrés a los que lo vamos a someter, y por tanto, una forma de equilibrarlos.

Pero lo más importante es que recuerdes que todo el esfuerzo que realizas no sólo te acerca cada día más a tu meta, sino que además rejuvenece tu cerebro, manteniéndolo fresco y activo, y eso también dará sus frutos en el futuro ;).

 

 

 

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