Planta tu árbol mental

Los mapas mentales se basan en un sistema que permite emplear, en su proceso de elaboración, el potencial del cerebro como un todo, ya que activa la parte lógica y la parte analógica, es decir, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Al recurrir a elementos gráficos, los mapas mentales proporcionan una impresión más duradera y fiable de la información percibida.

En realidad, el cerebro recupera información en forma de imágenes, sentimientos, símbolos, sonidos y formas, precisamente el tipo de recordatorio que utiliza el mapa mental. De ahí que active y ponga en funcionamiento a los dos hemisferios cerebrales.

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Compruébalo tú mismo

Para ilustrar esto, vamos a realizar la siguiente prueba: consiste en mirar en este mismo momento la página que tenemos delante, cerrar los ojos y poner sobre ésta la imagen mental de una bombilla. Ahora.

Después, pensaremos dónde hemos situado la imagen de la bombilla sobre la página. ¿En la parte de arriba? ¿En una esquina? ¿En el centro? ¿Imaginamos la bombilla en color o en blanco y negro?

Lo normal es que la gente coloque la imagen mental en el centro de la página y visualice la imagen en color. Esta es la forma en la que el cerebro guarda la información. Y esta es la razón por la cual la mejor manera de tomar notas es conforme al sistema de almacenamiento cerebral, que sitúa lo relevante en el centro de un espacio y no en la zona de arriba del mismo (que fue, precisamente, lo que hizo perdurar durante años el sistema tradicional de apuntes donde lo más importante se escribía en la zona superior de la página y se procedía a una estructura lineal, de arriba abajo, de las notas).

Elabora un mapa mental

Lo mejor es utilizar bolígrafos o rotuladores de colores y empezar a escribir en el centro de la página.

1.- Coloca la idea principal en el centro del papel y enciérrala en un círculo, cuadrado, triángulo o cualquier otra forma geométrica que pueda tener un significado especial.

2.- Añade ramas, desde el centro y hacia fuera, por cada una de las ideas secundarias, utilizando diferentes colores para cada rama.

3.- Sobre cada rama escribe una palabra clave o frase muy corta. El mero hecho de seleccionar estas palabras clave obliga al cerebro a fijar la atención y facilita la retención de la información. Estas palabras clave expresarán una idea y serán más fáciles de retener en la memoria.

4.- Para potenciar el efecto recordatorio se aconseja añadir símbolos o imágenes muy representativos y que resulten familiares. Lo mismo ocurre si escribes de forma legible y si recurres a letras mayúsculas, de gran tamaño o resaltadas para transcribir palabras clave.

PlantA TU

Una cosita más…

Para resumir información, por ejemplo de un libro, lo mejor es que las ramas tengan los mismos nombres que los capítulos principales. Esto permitirá conocer, de antemano, cuáles van a ser los puntos importantes que habrá que retener. Si estas ramas dan lugar a un número demasiado elevado de ramificaciones, es mejor diseñar un segundo mapa donde en la idea más complicada sea el centro del mismo. El primer mapa, el principal, terminará donde aparece el nombre de esa idea.

Si repasas las anotaciones realizadas en el mapa, dentro de las veinticuatro horas siguientes a la primera elaboración, esto permitirá que la información se fije en la memoria a largo plazo.

Y por si quieres plantar un árbol de verdad, aquí va este mapa mental

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