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EMPRESAS - 17-09-2018

Los contratos de formación de larga duración mejoran el acceso a un empleo indefinido

Fedea reclama una regulación más flexible

InformeContratosFormacion
Un 80% de jóvenes que comienzan su carrera profesional con un contrato de aprendizaje de larga duración (3 años) encuentra un empleo indefinido dentro de los 7 primeros años de vida laboral. Un dato considerablemente superior al 40% de quienes comienzan su trayectoria laboral con otro tipo de contrato laboral, distinto al de formación, de la misma duración.
 
Así lo muestra el último informe publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y la Fundación JPMorgan Chase sobre El impacto de los contratos para la formación y el aprendizaje en la inserción laboral de los jóvenes que, entre sus principales resultados muestran que los contratos de formación de larga duración “mejoran significativamente el acceso a un empleo indefinido, con independencia del nivel educativo previo”.
 
El estudio recuerda que el acceso a este tipo de contratos está restringido a jóvenes menores de 25 años que carezcan de un título de formación profesional o de un título universitario, con una duración de entre 1 y 3 años, y en función del nivel educativo del alumno, los participantes pueden optar por un título de formación profesional o por un certificado de profesionalidad.
 
Fedea y la Fundación JPMorgan Chase tienen como objetivo con este informe medir el impacto de los contratos de formación y aprendizaje en la inserción laboral de los jóvenes en España, si bien apuntan una serie de interesantes recomendaciones:
 
1.- Las futuras reformas deberían fomentar la creación de contratos de aprendizaje de larga duración.
 
2.- El diseño de una regulación más flexible de los contratos de aprendizaje puede impulsar la creación de puestos de aprendizaje, sin embargo, las autoridades deberían evitar medidas que erosionen la calidad de la formación. Debería darse prioridad a las medidas que ofrezcan mayor flexibilidad para adaptar el programa de formación a las necesidades de los aprendices y a las cambiantes necesidades de las empresas que los empleen.
 
3.- En cuanto a las necesidades de los aprendices, las autoridades deberían prestar especial atención a los intereses de los grupos más vulnerables. Tras las últimas reformas, los jóvenes que abandonaron prematuramente la enseñanza secundaria tienen mayores dificultades para volver a terminar la enseñanza obligatoria. Además, la normativa vigente dificulta innecesariamente la elaboración de programas de formación a largo plazo para este colectivo, ya que el contrato de aprendizaje sólo puede especificar los objetivos de formación para los que la persona está cualificada al inicio del contrato.
 
4.- Respecto a las necesidades de las empresas, es fundamental conseguir una rápida adaptación del fichero de especialidades formativas. La revolución digital y el impacto de la globalización provocan cambios rápidos en la estructura de las profesiones y en la demanda de cualificaciones de las empresas. La oferta de oportunidades de formación debería adaptarse rápidamente a estos cambios. 
 
5.- Las autoridades deben revisar cuidadosamente el sistema de incentivos económicos. Existen buenas razones para subvencionar la transformación de los contratos de aprendizaje en contratos indefinidos, pero las contribuciones más generosas al coste de la formación pueden lograr el mismo efecto y generar menores costes de peso muerto. Del mismo modo, en el caso del complemento salarial propuesto para los aprendices, es importante asegurarse de que la duración del complemento coincida con la del programa de formación.
 
6. Hasta 2016, el sistema de Garantía Juvenil ofrecía una compensación financiera por horas de formación adicionales por encima de los niveles mínimos establecidos legalmente. Sería necesario llevar a cabo un experimento para verificar si esta medida promueve efectivamente programas de formación más intensivos y mejores resultados en el mercado laboral.
 
7. De acuerdo con la regulación actual, los estudiantes pueden encontrar atractivo abandonar el sistema educativo para acceder a un contrato de aprendizaje remunerado, en lugar de completar un título de formación profesional. La futura regulación de los contratos de aprendizaje y del sistema de formación profesional dual debería eliminar estos incentivos y distinguir claramente el papel de los dos sistemas. Los contratos de aprendizaje deberían proporcionar un escenario flexible para proporcionar habilidades relevantes para la futura empleabilidad de los jóvenes no cualificados que abandonaron prematuramente el sistema educativo. La formación profesional dual, por el contrario, debería servir para proporcionar una formación de alta calidad a los jóvenes con estudios secundarios y universitarios.
 
8. Dado el escaso número de contratos de aprendizaje, las autoridades deberían redoblar sus esfuerzos para reducir aún más la afluencia de jóvenes que abandonan prematuramente los estudios básicos y los estudios secundarios. La rápida extensión de los cursos pre-profesionales puede ser una herramienta útil, pero se deben hacer esfuerzos para evitar que los participantes abandonen el sistema educativo una vez terminados estos cursos.
 
 
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