Ser empleado público vuelve a despertar interés

Ourense esculpió a fuego su fama de ser una provincia de funcionarios, lo cual es un lastre profundamente injusto. El peso de la industria no es determinante en el tejido productivo provincial, pero no más que en otras provincias de su tamaño y la presencia de empleados públicos tampoco excede proporcionalmente al que pueda haber en otros territorios. La fama de Ourense está relacionada más con la preparación de oposiciones que por la promoción de funcionarios. Es cierto que las empresas encargadas de la formación para superar los procesos selectivos han tenido su época dorada años atrás gracias al alto porcentaje de aprobados en los concursos, pero eso es el pasado. ¿La razón? Muy sencilla: la crisis ha obligado a las administraciones públicas a recortar el acceso a la función pública, incluso ha suprimido sociedades de capital público cuyos trabajadores cobraban con cargo a presupuestos públicos. Apenas se han mantenido estos años la tasa de reposición en algunas profesiones, sobre todo enseñanza o cuerpos de seguridad… Leer más