Ventajas de estudiar en verano

Casi siempre podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Y casi siempre es mejor verlo medio lleno. Así que, si ahora, en pleno verano, te toca pasar horas y horas entre libros y apuntes, empieza por ser optimista, y sobre todo, por descubrir lo antes posible todas las ventajas de estudiar en esta época del año. Y no descartes que al final ésta se convierta, incluso, en tu época preferida para el estudio (si no lo es ya).

El verano tiene su propio ritmo, y sus propios códigos, por lo que lo primero que necesitamos es conocer bien el ambiente en que nos movemos, y no pedir peras al olmo, ni ramas secas al verano.

Escapadas a la playa, a la montaña, festivales, terracitas al atardecer y vacaciones con amigos o con la familia, son algunos de los clásicos de la época estival. Por eso, en vez de renunciar de plano a todo ello, te recomendamos que trates de adaptar tu plan de estudios a tu plan de ocio. Sólo necesitas organización, la palabra clave para sacar el máximo partido al estudio sin dejar de pasarlo bien.

Y para ayudarte a aprovechar mejor este verano entre libros, te recordamos algunas de las ventajas de estudiar cuando el sol aprieta:

  • Mayor relax; Si hay una época propicia al relax en todo el año, ésta es el verano. El buen tiempo invita a pasear relajadamente, Además, si vives en una gran ciudad notarás como en verano los atascos adelgazan, la contaminación es menor, y el estrés se reduce al mínimo. Perfecto para rebajar tensiones. Las noches de verano nos servirán para desconectar, pero también para asentar mejor todo lo aprendido durante el día.

 

  • Más tiempo. Las tardes se alargan y tenemos más horas de luz. Aprovéchalas para combinar estudios y descanso con más facilidad. Puedes pasar las horas de calor fuerte estudiando, acompañado del ventilador o del aire acondicionado, y dejar los atardeceres para disfrutar de la forma que prefieras, siempre que no afecte a tu rendimiento a la mañana siguiente. Aprende a estudiar sin mirar tan a menudo el reloj.

 

  • Mejores premios. Las recompensas son importantes en cualquier tarea, pero más todavía en los estudios, pues suelen ser procesos de largo alcance, donde la meta final se ve lejana por mucho tiempo. Por eso, utilizar los planes que nos surgen en verano como premio a nuestro esfuerzo es la mejor manera de motivarnos. Quizá este verano no podemos pasar una larga temporada en la playa o en un país exótico, pero podemos llenar estos meses de “escapadas” más que apetecibles.

 

  • Precios más bajos. El verano es también época de rebajas en cuanto a oferta académica se refiere. Échale un vistazo a los cursos y el material didáctico que ofrecen las academias, pues los precios suelen ser más asequibles que los que encontramos durante el curso. Y recuerda, que incluso museos y eventos culturales también suelen contar con ofertas especiales en estos meses.

 

Eso sí, evita mezclar ocio y estudio, y respeta tus propios tiempos. Siempre hay excepciones, pero por lo general eso de bajarse los apuntes a la piscina no suele dar buen resultado. El estudio necesita de un ambiente propicio, y cómo no, el ocio también. Además, si los mezclamos corremos el riesgo de no diferenciarlos.

Por último, si todavía sientes que en verano te duele más estudiar, que ver a tus compañeros y amigos disfrutar de unas vacaciones largas y soleadas te desanima, no olvides nunca porqué has decidido estudiar con tanta energía. Ten siempre presente tu meta. Piensa a largo plazo, y visualiza todos los veranos que podrás disfrutar una vez que hayas alcanzado tu objetivo.

 

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