Tres verdades y un falso mito sobre el cerebro

No, no usamos sólo el 10 % de nuestro órgano más excelso. De hecho, a lo largo de las 24 horas del día llegamos a usar casi todas las áreas del cerebro, sin faltar una.

Esta leyenda se forjó a raíz de una mala interpretación en una conferencia del psicólogo Williams James, que buscaba animar al desarrollo intelectual. A partir de ahí, no hizo sino extenderse por todo el mundo. Pero es radicalmente falso. Y desde luego, el haberse repetido hasta la saciedad no lo ha convertido en verdad.

Así que, una vez desenmascarado este falso mito, ¡vamos a por las verdades!… que son, por cierto, mucho más extraordinarias:

  1. Cambia constantemente a lo largo de la vida. El órgano que nos permite leer estas líneas no deja de mutar a lo largo de toda nuestra vida. Y estas modificaciones vienen dadas, en buena medida, por el uso que le damos. En este sentido, la idea de que nuestro cerebro va perdiendo plasticidad, sin ser completamente errónea, tiene muchos matices. El primero, que somos capaces de generar nuevas neuronas hasta el final de nuestros días.
  1. El cerebro es el único órgano que se autoanaliza. Esto lo convierte, quizá, en el órgano más complejo de toda la evolución. Razón por la que hasta el momento no ha habido máquina capaz de superarlo en este sentido. Ni si quiera el ordenador más potente del mundo. Y es que no es lo mismo almacenar o procesar datos, que la gestación y creación de nuevas ideas, tan propia del cerebro humano. O, dicho de otra manera… Aunque el desarrollo de la Inteligencia Artificial avanza día a día, todavía somos capaces de diferenciar si estamos conversando con una máquina o con alguien de nuestra misma especie.
  1. Necesita más energía que ningún otro órgano. En realidad, un cerebro humano no ocupa más del 2% del cuerpo de su dueño, pero consume hasta el 20% de toda su energía. Lo que lo convierte en un órgano superdemandante. Y al que le influyen una gran cantidad de factores. Desde la alimentación hasta el ejercicio, pasando por las costumbres, las relaciones sociales o los estímulos diarios a los que se ve sometido. De ahí la importancia de mantener una hidratación adecuada y de llevar una vida vida equilibrada y atlética si lo que queremos es que éste órgano rinda al máximo.

Y todo ello nos lleva a dos CONCLUSIONES MÁS QUE POSITIVAS. La primera que podemos entrenar al cerebro hasta el final de la vida. Y la segunda que nunca “vida equilibrada y atlética.

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