Regálate sonrisas

Estamos en plena época de fiestas navideñas y, con ellas, probablemente tengas en tu cabeza una lista de regalos. Como bien sabes a nosotros nos preocupa que te cuides, en primer lugar, porque mereces la pena (eso vaya por delante!), pero además porque si coincide que estás estudiando lo que sea, resulta que cuidarte, y entendemos como parte de ello mantenerte alegre y motivado, es fundamental para que logres culminar con éxito ese estudio.

Por eso esta vez te vamos a proponer hacer una pausa en medio de las prisas de estos días y pararte a pensar en las cientos de rutinas que cimentan la mayoría de nuestras jornadas. Algunas son realmente evidentes como esa alarma que nos ayuda a levantarnos o la contrarreloj que vivimos para llegar a nuestro puesto de trabajo, la primera clase del día o el colegio de los niños por citar solo algunos ejemplos bien frecuentes, pero también tenemos otras más sutiles: ¿te has parado a contar cuántas veces abres el cajón de los cubiertos o el frigorífico, o cuántas desbloqueas el móvil o entras en tu email, por poner otro tipo de actos cotidianos?

La propuesta que te hacemos hoy es aprovechar precisamente esas pequeñas acciones para esconder en ellas sonrisas. Sí, has leído bien, dejar guardadas junto a lo cotidiano y frecuente algo que te evoque un momento, lugar o plan que te alegre y, a ser posible, esté por llegar (dejemos el pasado en su lugar y ¡miremos hacia delante con ganas!)

Con esas premisas y tu propio sentido del humor, cada vez que te lo encuentres te harás sonreír. Y ese es el regalo, amig@ lector, tu sonrisa.

¿Te parece difícil? ¿No se te ocurre nada? Venga, vamos a lanzar unos cuantos ejemplos sabiendo que es solo la excusa para que te pongas a pensar dónde y cómo te vas a dejar guardada sonrisas.

Citábamos antes algunos de los lugares a los que volvemos más veces al día en nuestra casa: desde el cajón de los cubiertos, pasando por el frigorífico o el rincón en el que descansa el mando a distancia. Cualquiera nos vale para pensar en algo que podamos dejar: desde una nota, una foto o un objeto que está fuera de lugar y ya de por sí nos hace gracia.

Concretando, puedes dejarte el post-it con esa frase final del chiste con el que te reíste a carcajadas con tus amigos el otro día, puedes poner un sacacorchos en la bandeja más visible del frigorífico para evocar la fiesta que vas a dar cuando apruebes el próximo examen (si le pones un lazo rojo ya lo bordas) o dejar en el cajón de los calcetines un bote de crema solar. ¿Que estamos diciembre y no vas a ir a ninguna parte sin bufanda y guantes? Da igual, eso te recuerda que tienes que empezar a pensar en una escapada. 😉

Como para tantas cosas, también para esto puedes apoyarte en la tecnología. Ya al principio te preguntaba por la cantidad de veces que desbloqueas el móvil o introduces contraseñas en diferentes dispositivos, redes sociales, etc. Más allá de lo típico de usar fotos de fondo de escritorio que te sugieran buenos momentos, te animamos a cambiarlas por alguna que encuentres y te evoque creatividad, constancia, fortaleza… para que todas esas veces que la ves conectes con esas emociones.

Y qué decir de las contraseñas, siempre evitando el nombre de seres queridos y mascotas, así como las fechas de nacimiento y aniversarios, 😉 podemos inventar combinaciones únicas que solo tengan sentido para nosotros mismos y nos dejen ese efecto alegre y motivador cada vez que las tecleemos.

Venga, vamos a por más ejemplos: desde un “Estavezlaconsigo2018” porque te examinas este año, a un “Este07bajolapalmera” porque piensas aprobar todo para este veranito estar libre de preocupaciones académicas.

Pero podemos irnos más lejos, por ejemplo, acabas de empezar el año con el sano propósito de dejar de fumar y te dedicas un “Libredehumoshastael8” (aceptemos 8 como símbolo de infinito, claro!) o estás empezando a ir al gimnasio y te dedicas un “Superfuerza2018”. Tu imaginación y sentido del humor darán con la combinación adecuada para que cada día te haga gracia.

¿Y cuándo quitar el sacacorchos con lazo del frigorífico o cambiar la contraseña? Pues en el precioso instante que deje de sorprenderte. Ahí te tocará rizar el rizo y cambiar la ubicación, el objeto, la contraseña para seguir jugando este solitario de sonrisas.

Pensarás que el objetivo es hacer más llevadera la tarea pero no lo es (aunque seguramente también tengas ese beneficio), el objetivo es sencillamente alegrarte el día y, puesto que son acciones que se suelen repetir varias veces al día, ayudarte a alegrarte la vida.

Confiamos que este artículo te haya provocado alguna sonrisa y nos encantará que nos cuentes en los comentarios si ya hacías algo parecido o qué vas a hacer a partir de ahora, ¡de una idea seguro surgen cientos más!

Y, por cierto, ¡Felices Fiestas!

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