¿Qué camino elegir?

Si estás estudiando una oposición ¡Enhorabuena! Porque has tomado una importante decisión. Y si te lo estás planteando ¡Ánimo! Porque el primer paso y el más importante de todos es decidir hacerlo.

Y es que mucho se habla últimamente de aprender a convivir con la incertidumbre. Pero si hay algo especialmente importante, y que, además, depende de nosotros es aprender a decidir.

Saber qué camino tomar, por ejemplo, en el terreno profesional, no es una decisión fácil. Por eso muchas personas quedan atrapadas en ese cruce (a veces “eterno”), que es la duda.

Ante ello, lo mejor es la acción, como nos cuentan en este podcast de Entiende tu mente, que te recomendamos escuchar si estás haciéndote preguntas, pero todavía no tienes claras las respuestas.  

Además, para ayudarte en esta tarea, aquí te dejamos un pequeño esquema con los dos grandes componentes que entran en juega en cualquier decisión. Y, por supuesto, las mejores claves para aprender a manejarlos.

O como diría el viejo Platón, para lograr que el caballo blanco (el cerebro) y el caballo negro (las emociones) caminen juntos en la misma dirección. Y lo más importante, al mismo ritmo.

Componente racional.

Cuando nos enfrentamos a este elemento es muy recomendable elaborar la famosa lista de pros y contras. Con ella vamos a identificar de forma mucho más clara las ventajas y las desventajas de cada opción.

Pero una vez hecho esto, la razón debe llevarnos inmediatamente a la acción. Conscientes, además, de que cuando no hacemos algo también estamos eligiendo.

Y sobre, todo, debemos evitar la “parálisis por análisis”, algo muy frecuente en personas demasiado racionales.  

Componente emocional.

Para aprender a manejarla tenemos que aprender primero a escuchar a nuestro cuerpo. De esta manera podremos identificar mejor nuestras emociones. Algo que parece más fácil al decirlo que al hacerlo, pues muchas veces confundimos unas con otras.

Además, es bueno saber que el “miedo al fracaso” va a ser un elemento con el que tendremos que lidiar siempre. Aparece ante cualquier decisión importante, por lo que es bueno identificarlo rápidamente y evitar que se apodere de nuestra decisión.

En definitiva, para que la emoción nos ayude tenemos que ser completamente sinceros con nosotros mismos.

Y por último…

Una vez que hayas decidido no mires hacia atrás. Como dice Luis Muiño, psicoterapeuta, en el podcast que te invitamos a escuchar: “Es mejor decidir, que tomar la mejor decisión”.

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