Las claves de una competitividad sana

Si de conseguir una plaza como funcionario se trata, podemos definir la competitividad como: rivalidad o competencia intensa para conseguir un fin.

Se trata de disputarse el logro de algo: una plaza. Rivalizando para quedarse con lo que otros también quieren conseguir. Ser competitivo supone contar con la capacidad necesaria para enfrentarse a los competidores.

Así pues, ser competitivo es algo necesario, y es incluso sano tener algo de competitividad. Pero esos beneficios de ser competitivo se terminan cuando la competitividad se vuelve dañina y los logros no llegan a superar a las insatisfacciones. Esa es la clase de competitividad a la que tenemos que poner freno para que no nos llegue a desgastar emocionalmente.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de una competitividad insana? Al considerar que solo puedes ganar y no valoras que mejorar también es ganar acabas sintiendo:

  • Sentimientos de injusticia e impotencia.
  • Miedo al fracaso.
  • Inestabilidad emocional.
  • Sensación de ineficacia.
  • Malestar, tristeza y frustración.

Difícil que en esas condiciones puedas superarte a ti mismo.

Pero también existe una competitividad sana, basada en nuestro esfuerzo por conseguir un objetivo. Esta competitividad nos ayuda porque nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos, a progresar, a buscar nuevas estrategias para superarnos, a descubrir y aprender de nuestros errores y a buscar nuevas soluciones para mejorar.

Consejos para mantener una competitividad sana durante la preparación de la oposición:

  • El esfuerzo se valora y se asocia a valores positivos. No es necesario ganar siempre, pero sí es necesario mejorar siempre.
  • No se establecen comparaciones entre quien gana y quien pierde, sino entre los logros propios de uno mismo. Es decir, “valora lo que has logrado hoy que ayer te costaba tanto”.
  • Fomenta actitudes de cooperación y de ayuda a los demás. Si ayudas desinteresadamente otros te ayudarán a ti.
  • Pon el foco en el proceso, en el día a día, en lo que vas consiguiendo y disfruta con ello.
  • Persigue tus objetivos mediante la autoconfianza y el esfuerzo, tomate el tiempo que sea necesario para lograrlos.
  • Se realista siempre, y ten muy clara la diferencia entre lo que es la competitividad sana y lo que es competitividad obsesiva.
  • Ser competitivo es muy saludable si nos hace dar lo mejor de nosotros mismos.

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