La multitarea, la gran enemiga de la productividad

En un mundo en el que reina la inmediatez…, y en el que cada vez recibimos más estímulos que nos reclaman una respuesta ¿Cuántas cosas podemos hacer a la vez? ¿Estamos preparados para la multitarea? La respuesta es no. Lo dicen todos los estudios. Sin embargo, no siempre somos capaces de evitarla, y son muchas las ocasiones en que ésta nos atrapa en su gran tela de araña.

Y es que, para combatirla con eficacia, es mejor si tenemos claras algunas ideas.

¿De qué estamos hablando cuando usamos esta palabra?

La multitarea no sólo hace referencia al simultaneo de actividades, sino también a las acciones que se realizan secuencialmente, pero sin apenas espacio o descansos entre unas y otras.

¿Estamos o no estamos preparados para la multitarea?

En la mayoría de los casos no. Pero hablamos sólo de tareas que requieren nuestra atención en un mismo nivel. Si leemos un mensaje mientras escuchamos lo que un compañero nos comenta, perdemos información ¡y mucha!

En cambio, no hay ningún problema si escuchamos música mientras sacamos a pasear al perro, y lo mismo sucede cuando mezclamos acciones que realizamos de forma automática con otras que sí requieren nuestra atención.

Pero dividir nuestra concentración en varias actividades a la vez. Eso ¡no puede ser! Y tiene un coste muy alto. Y es que, según uno de los últimos estudios, llevado a cabo en EEUU, perdemos hasta un 40% de productividad por este mal, tan de nuestro tiempo y tan reconocible como escribir un mensaje mientras estás en clase, mirar de reojo el móvil cuando estás repasando la lección o revisar el correo cuando vas al gimnasio o a la compra. Acciones con las que podemos sentirnos identificados la mayoría de nosotros.

Por eso, aquí te ofrecemos algunos trucos, para evitar esta tentación, que nos acecha ya en todas partes… en casa, en la calle y durante nuestras horas de estudio:

  • En el hogar…

AISLA CADA ESPACIO.- Mezclar unas áreas de la casa con otras es clave para evitar la multitarea en el hogar. Si nos acostumbramos a estudiar en distintos espacios, al final acabaremos intercalando las actividades propias de cada zona con el estudio, y esto afectará gravemente a nuestra productividad.

EVITA INTERFERENCIAS.- Para ello podemos utilizar aplicaciones que nos desconectan durante un tiempo de las redes sociales, o nos avisan cuando miramos con demasiada frecuencia el correo electrónico.

Asimismo, también debemos controlar el teléfono o las visitas, que nos roban todavía más tiempo.

MANTEN EL ORDEN.- Un hogar ordenado favorece una mente ordenada. Está demostrado que el orden nos ayuda contra el caos que supone la multitarea, que siempre funciona a modo de aluvión, y que no permite una organización definida.

  • En la calle…

DOSIFICA EL USO DEL MÓVIL.- El uso del móvil ha cambiado nuestra conexión con los demás de forma sustancial. Y en la calle, donde antes no podían localizarnos a distancia, ahora estamos “disponibles”. Debemos evitarlo, y respetar nuestro propio tiempo de ocio. Si no, nuestro cerebro no descansará lo suficiente, y rendirá menos.

SUSTITUYE EL MUNDO VIRTUAL POR EL ANALÓGICO. El mundo virtual cada vez ocupa más y más horas de nuestro día a día. Pero la calle es el espacio perfecto para compensar esta situación y empaparnos del mundo real. ¡Aprovéchalo! Tu cerebro te lo agradecerá.

  • En el estudio…

IDENTIFICA LO URGENTE.- Aprender a separar el trigo de la paja, o dicho de otra manera, lo urgente de lo secundario es imprescindible. Además, en cuanto priorices unas actividades frente a otras se reducirá también tu carga mental.

UNIFICA TAREAS.- Cuando definas tu planning del día, de la semana o del mes procura colocar seguidas aquellas tareas que son similares o tienen alguna conexión. De esta forma podrás aprovechar los elementos de una actividad para la otra, al tiempo que el cambio resultará menos brusco, y por tanto, menos costoso.

EMPIEZA POR LO DIFÍCIL.

Empezar por aquello que nos resulta más difícil o complejo no es fácil. De hecho, nuestra tendencia es, en la mayoría de los casos, a lo contrario. Pero si cambiamos esta actitud y abordamos primero aquello que resulta más complejo, mejoraremos la productividad de forma sustancial.

Conclusión: Por supuesto que la tecnología nos permite vivir en un mundo hiperconectado, pero recuerda que hiperconexión no es lo mismo que la hiperproductividad. Y que encontrar el equilibrio es clave, no sólo para tener éxito en el estudio, también en nuestra vida.

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