Diviértete y aprenderás

Ni estudiar es aburrido, ni debe serlo. Ni mucho menos, es cosa de niños.

Así lo afirman numerosos estudios, que relacionan el éxito académico con el entretenimiento, en el mejor y más amplio sentido de la palabra.

Cuando estamos entretenidos prestamos atención de forma “automática”, sin necesidad de esfuerzo alguno, y ésta será la clave de nuestro éxito, pues es precisamente la atención lo que nos conduce a la concentración, el estado necesario para que se produzca un aprendizaje de calidad.

Los estudios realizados en este sentido dimensionan la relación existente entre diversión y educación, que en ocasiones ha quedado infravalorada, o reducida al mundo infantil, cuando en realidad los modelos de aprendizaje varían en función de la edad, pero la base de los mismos no. Es decir, no nos divertimos con las mismas actividades con cinco que con treinta y cinco años, pero en ambos casos es fundamental que lo hagamos.

Detrás hay una explicación química, como explican diferentes expertos. Y es que las emociones positivas, como las producidas por la risa, elevan nuestros niveles de dopamina en el cerebro, influyendo de forma decisiva sobre los neurotransmisores implicados en procesos cognitivos. O dicho de forma más sencilla, las emociones positivas son determinantes para los procesos de aprendizaje. De hecho, se ha comprobado que niveles bajos de dopamina afectan gravemente a la memoria.

Como ejemplo, un estudio de la Sam Houston State University, en el que se verificó que alumnos universitarios recordaban mucho mejor las explicaciones de sus profesores, cuando éstas incluían bromas relacionadas con el tema.

Por ello, no sólo es importante que la materia a la que nos enfrentemos nos interese en sí misma, sino también que en nuestro estudio contemos con elementos que atraigan de forma natural nuestra atención.

El juego como herramienta de estudio: la ludificación o gamificación.

Podemos hablar de “gamificación” o de “ludificación” del aprendizaje, pero quizá resulte más sencillo si hablamos directamente de juego. Porque incluir el juego dentro del proceso de aprendizaje es la esencia de la ludificación, más conocida por su versión anglosajona como la gamificación.

En ese sentido Pepe Pedraz, especialista en aprendizaje basado en juego, nos explica en el vídeo mostrado a continuación no sólo porqué debemos jugar, sino también como en ADAMS Formación estamos comprometidos con esta herramienta, habiendo creado ya dinámicas gamificadas, o dicho de forma más sencilla, juegos que te servirán en tu aprendizaje si estas preparando unas oposiciones. En concreto, los alumnos de oposiciones tienen a su disposición un sistema de batallas, en el que ellos mismos pueden poner a prueba sus conocimientos y hacerse con el primer puesto en el pódium.

Una herramienta de la que nos sentimos especialmente orgullosos, pues conseguimos que nuestros estudiantes no sólo aprendan, sino que lo hagan disfrutando del proceso.

De hecho, como nos cuenta Pedraz, aprender no es jugar, pero jugar es un complemento diferenciador que puede mejorar nuestro proceso de estudio, o incluso incrementar de forma notable nuestro nivel académico al ponernos en relación con otros estudiantes, aportándonos un “feedback” de enorme valor académico, más determinante aún si tenemos en cuenta que la obtención de una plaza en unas opsiciones no depende sólo de nuestro nivel de conocimiento, sino de cómo de alto sea éste respecto al de otros opositores.

La recompensa: nuestro objetivo principal, una plaza, o en su defecto, un título. El método para lograrlo, como dice la ciencia, cuanto más divertido muchísimo mejor.

 

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