Aprende a competir ¡Acepta el reto!

La competitividad tiene mala prensa. Sin embargo, a lo largo de la vida nos toca competir con demasiada frecuencia. En nuestra carrera académica lo hacemos a menudo y no digamos si tenemos que enfrentar una oposición. Pues en este caso, que alcancemos o no la plaza depende no sólo de la nota que obtengamos, sino también de la obtenida por los demás.

Y el equilibrio no es fácil… Se dice que no es bueno tener un espíritu demasiado competitivo, pero también que pocas metas se alcanzan sin él.

Entonces ¿Cómo gestionarlo? ¿Como se compite de forma sana?

Lo cierto es que existe un principio que es fundamental para mantener una competitividad positiva: Compite contigo mismo siempre.

O dicho de otra manera… ¡Evita la comparación constante! Y recuerda que todos tenemos cualidades y defectos que nos hacen únicos. Por tanto, nuestro objetivo debe ser sacar el mayor provecho de los nuestros. Ahora bien… Tenemos que ponerlos necesariamente en relación con los de los demás. Es decir, en contexto. Sin este paso, será imposible. Y aquí es cuando necesitamos contar con 6 cualidades imprescindibles:

  • AUTOCONFIANZA.- Se gana con HONESTIDAD, otra cualidad que no debe faltar. Y es el fruto de jugar siempre limpio, porque así podemos reconocer nuestros logros, sean pequeños o grandes. De esta forma, sabremos que si hemos superado ya varios retos es porque estamos preparados para los siguientes.
  • COOPERACIÓN.- Puede parecer contradictorio, pero no lo es. Además, es muy posible que no logremos nuestra mejor versión sin la ayuda de nuestros compañeros. Porque aprendemos de nuestros errores, pero también de sus aciertos. Cuando compartimos dudas, esfuerzo e inteligencia estamos en el camino de la SUPERACIÓN.
  • MOTIVACIÓN.- Se podría decir que quien tiene un buen motivo, tiene la mitad del camino andado. Y es que es el verdadero motor de nuestras acciones. Es el impulso que nos hará saltar cualquier obstáculo con ESFUERZO y dedicación diaria. Un trabajo que siempre termina por dar sus frutos.

A fin de cuentas, recuerda que cuando te pones sobre el terreno de juego a quien debes impresionar es a ti mismo, nunca a los demás. Y es que, si compites sanamente, no sólo tendrás más posibilidades de alcanzar tus metas, sino que, además, estarás orgulloso de ello. ¡Una sensación inigualable!

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