“Sisu” o como tener agallas a la finlandesa

El término Sisu llega del norte, pero es muy útil en cualquier parte del mundo. Básicamente consiste no ceder ante la adversidad.

Sí, estamos de acuerdo en que la vida a veces juega duro, nos da golpes, o nos pone obstáculos demasiado altos. Pero el cómo nos enfrentamos a ellos define en buena medida nuestra personalidad; y en este caso lo que la palabra “sisu” define también es el carácter de todo un pueblo. Al menos en su declaración de intenciones. Tanto es así que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia ha creado un “emoji” propio para este concepto: una mujer que rompe una roca con el puño y se alza victoriosa al otro lado.

Para los fnlandeses “sisu” no se reduce a una actitud puntual ante determinados acontecimientos, sino que es la forma misma en que miramos al futuro, la manera con la que nos enfrentamos a la vida, aguerrida, fuerte y cargada de honestidad e ilusión personal. Y que, además, forma parte de un aprendizaje. Porque aseguran que, si lo ejercitamos a diario, como un músculo, lo tendremos a punto siempre que lo necesitemos.

“Sisu” es para los finlandeses una buena mezcla de determinación, fuerza de voluntad y perseverancia, caracterizado con los valores y sueños propios de cada individuo. Es resiliencia en el sentido más amplio de la palabra, son las “agallas” de todo un pueblo, pero personalizadas individuo a individuo. Y por supuesto, una buena receta con la que enfrentarnos a las adversidades.

Por eso, aquí te dejamos algunos “ingredientes” propios del “sisu” que podemos desarrollar en cualquier parte del mundo, y ante cualquier circunstancia.

  • La templanza. O lo que en los gabinetes de psicología llamarían “gestión del estrés”. Es decir, la capacidad para no paralizarse ante los problemas, y para focalizarnos en lo que realmente es útil para resolverlos. La cuota de “sangre fría” necesaria, y que, no cabe la menor duda, podemos entrenar.
  • La tenacidad. Es pura fuerza de voluntad, y está relacionada con la determinación y la perseverancia. Es aquello que no nos permite abandonar, la llama que nos mantiene firmes a pesar de las dificultades, y que, por supuesto, podemos aprender a mantener siempre viva.
  • La honestidad. “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, decía Arquimedes ante su descubrimiento de la ley de la palanca. Pero sin llegar a ser tan ambiciosos, sí podemos estar seguros de que unas bases sólidas, unos valores firmes en los que apoyarse, a los que no nos permitamos renunciar, son fundamentales para tener “sisu”.
  • La ilusión. Sin objetivos, sin metas, sin sueños no podremos sacar la fuerza suficiente para mantenernos firmes ante las circunstancias más adversas. Por eso los finlandeses saben que este “ingrediente” es muy personal, y que sólo puede brotar de las ilusiones propias de cada individuo.
  • La capacidad de aprendizaje. Éste es el último, pero quizá el más importante ingrediente del “sisu”. Porque si no somos capaces de aprender y chocamos una mil veces con la misma piedra, nunca seremos capaces de saltarla o de partirla en mil pedazos, como el emoticono creado por el gobierno finés.

Además, te contamos cómo y cuándo nació esta palabra …

Fue en 1939, en el campo de batalla, durante la llamada “guerra de invierno” entre soldados finlandeses, muchos sin apenas uniforme, y el poderoso ejército soviético, que superaba definitivamente en número y en capacidad militar a su adversario.

Pero el término “sisu” se extendió entonces entre las filas finesas, los soldados apelaban con esa palabra al ya legendario “espíritu de invierno finlandés”, y defendieron su territorio con una fuerza y una inteligencia que les hicieron ser recordados para siempre en los libros de historia, por sus “agallas” y por su capacidad de salir victoriosos contra todo pronóstico.

 

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